El Coe Municipal, de la subestimación y la soberbia a la tormenta perfecta en menos de 40 días.

El relajamiento de los controles por parte de las instituciones que integran el Coe, la presión de los grandes empresarios del sector turístico por mantener el turismo interno, las festividades de la virgen de urkupiña y las compras del día del niño confluyeron para un crecimiento desmedido de contagiados, desnudando la fragilidad del sistema sanitario y el desmanejo de los fondos destinados a paliar la pandemia.


El dato es más que claro, diez días después del fin de semana del 14, 15 y 16 de agosto cuando Cafayate se vio desbordada por las fiestas de urkupiña, las compras y festejos del día del niño y los visitantes del turismo interno comenzó la ola de contagios.

Según los especialistas el período de incubación oscila entre 1 y 14 días con un promedio de alrededor de 6 días, con más probabilidades de que, seguramente en la segunda semana se dé la aparición de los síntomas de la enfermedad, según afirman fuentes sanitarias.

Estos datos son importantes si tenemos en cuenta que cuando se evalúan el crecimiento de contagios no hay que fijarse en lo que está aconteciendo en estos momentos sino en lo sucedido dos semanas atrás, haciendo una radiografía de lo que ya pasó.

La circulación por conglomerado en Salta Capital y la suspensión del turismo interno como anticipo de lo que se venía

Mientras la ex ministra de salud Medrano irresponsablemente se empecinaba en afirmar que la provincia no tenía circulación comunitaria y que por lo tanto no era necesario tomar medidas restrictivas, la presión social y la creciente denuncias de grandes cantidades de contagiados obligaron al gobernador Sáenz a suspender el turismo interno días después del 14 de agosto.

Convenientemente tanto Almeda como Vargas se adueñaron de la medida afirmando que fue una decisión tomada por ellos, lo cierto es que eligieron ceder ante la presión del sector y dejar en manos del gobierno provincial la decisión.

Pero el daño ya estaba hecho, la gran circulación de personas dio como resultado el comienzo de los contagios a partir de una persona del sector de salud que casualmente participó de algunos eventos sociales.

39 días para que el porcentaje de contagios creciera una 550 % y recién se empezará a preparar el sistema sanitario en Cafayate

El cambio de ministro de salud y su pedido de transparentar la situación sanitaria puso en aprietos a Vargas, Almeda y compañía quienes recién ahora empezaron a preparar nuestro hospital para recibir pacientes con Corona virus.

De ahí que los anuncios de Vargas de la semana que pasó, se centren en las obras que recién se están empezando a hacer, la falta de personal, de equipamiento e insumos que nos llevan a preguntarnos ¿qué hizo durante estos 6 meses de aislamiento?

O es que su gestión sanitaria fue únicamente dedicarse a trasladar pacientes positivos a salta capital, y su posterior colapso, que los obligó a volver a fase 1, destruyó por completo los planes de alguien que jamás admitió cuestionamientos ni consejos y que ahora debe trabajar contra reloj para optimizar nuestras instalaciones hospitalarias y así contener localmente a nuestros contagiados.

Un Almeda desbordado sin reacción que no puede justificar en qué gasta los recursos

El intendente visiblemente nervioso con la mirada perdida y que se sulfura ante cualquier pregunta incómoda es el que se pudo ver por estos días, ya que no puede explicar cuánto dinero llegó para la pandemia ni en qué se gastó.

Insólitamente la autoridad máxima del departamento no puede dar números y solamente se remite a reiterar a quien quiera escucharlo que pidió a las fuerzas de seguridad ser inflexible con los que ingresan a nuestro departamento igualmente no son pocos los que aseguran que tanto desde Salta Capital como de Tucumán siguen ingresando como si nada.

Es que si tenemos un jefe comunal que solo sabe pedir a los demás que hagan un esfuerzo por él, que no aporta ideas ni decisiones concretas, con las prioridades cambiadas como la de seguir viajando a Salta con el riesgo que eso implica o la de seguir pagando exorbitantes sueldos a sus funcionarios.

Quizás debamos descubrir, ante este momento crucial de nuestra historia, que solo elegimos un intendente para los buenos tiempos, las fotos, las adulaciones, los negocios y las inauguraciones ya que como se vio en estos días Almeda solo sabe mostrarse desbordado y sin reacción ante la creciente ola de contagios y muertos.