Otro papelón – Repudio generalizado por la ordenanza que aprobó el Concejo Deliberante para cobrar peaje a los turistas que visiten Cafayate

Haciendo gala de un vergonzoso desconocimiento de la Constitución Nacional el Concejo aprobó una ordenanza con tintes meramente recaudatorios, a la fecha no se conocen ningún tipo de servicios que el Municipio preste a los turistas que visitan la quebrada y otros lugares del departamento, sin embargo, las promesas de prestaciones futuras son la excusa de los Concejales ante los cuestionamientos.


Los actuales concejales deberían estar contentos por la gran repercusión a nivel provincial que tiene el trabajo que realizan, esto si consideramos que toda publicidad sea mala o buena es provechosa si de hacerse conocer se trata. El tema es que a medio año de gestión las veces que fueron noticia en los medios provinciales fue por papelones con ordenanzas que lejos de causar orgullo o risa producen indignación y repudio por el bajo nivel intelectual en los proyectos que presentan y luego aprueban.

El primer papelón

Primero fue la ordenanza que impedía que nuestros vecinos de los poblados aledaños pudieran ingresar a nuestro departamento, valiéndoles esto el primer repudio generalizado tanto de nuestros vecinos como de la provincia en general por una decisión que se tomó como una actitud discriminatoria y egoísta, tanto fue el escándalo y la presión social que el intendente observó la ordenanza remitiéndola de nuevo al concejo donde duerme esperando un análisis más profundo y modificaciones en sus artículos que jamás llegarán por razones más que lógicas.

La ecotasa turística

En esta oportunidad los que los pone a merced del escarnio público es una ordenanza propuesta por el concejal kirchnerista Facundo Guzmán quien en su campaña para acceder a la concejalía aseguraba que existían montos millonarios que el municipio dejaba de percibir por no implementar una tasa turística y que cuando asumiera sería uno de sus objetivos lograr que Almeda contara con esos fondos frescos.

Lo que no dijo fue que su propuesta consistía en colocar virtuales peajes en las entradas a Cafayate sobre ruta nacional,  ni que los cafayateños que viven en el resto del país también tendrían que hacer el pago de la tasa por no contar con domicilio dentro del departamento tampoco especifica a cambio de que se hace el pago ya que el Municipio no presta ningún tipo de servicio a los visitantes como ser algún mirador, parador, baños, guía, servicio de recolección de residuos o mantenimiento de los sitios turísticos.

Otro tema es cómo se garantiza que el dinero recaudado irá a parar en alguna obra turística que tanto hacen falta por estos lares ya que la ordenanza no estipula nada al respecto, no determina la creación de una cuenta bancaria especial a donde depositar lo recaudado ni quien, como ni cuando se ejecutarán obras que alguna vez se propondrán. Claramente lo que el Concejo Deliberante aprobó es un cheque en blanco para que el Ejecutivo maneje a gusto y placer lo que se recaude y ya sabemos cómo terminan esas cosas, concejales pidiendo informes y a Almeda no contestandoles jamás.

Lo cierto es que al parecer a la ordenanza le quedan pocas horas de vida ya que el sector turístico ha solicitado reunión urgente con el Intendente para expresar su malestar y pedir se la derogue.

Esto a pesar de la cerrada defensa de lo aprobado que hizo el concejal Filista Cristian Avellaneda que asegura que se implementara una vez que termine la pandemia cosa que no dice en la ordenanza por lo tanto es imposible de aplicarse.

Mientras tanto Guzmán autor del proyecto niega participación alguna en lo actuado desconociendo que fue el quien presentó el proyecto y que además lo votó afirmativamente.

El presidente del concejo Cayata que fuera quien puso a consideración el proyecto, por su parte, ante las críticas afirmó que él nunca estuvo de acuerdo y que lo aprobado es inviable, ¿porque no lo dijo antes? Quién sabe.

Lo cierto es que ante los cuestionamientos están quienes se lavan las manos como Guzmán y Cayata, quienes defienden lo actuado, aunque sea con mentiras como Avellaneda o quienes directamente se llaman a silencio como es el caso de Torres, Condori y Guantay. Por su parte, Castro no votó a favor del proyecto así que esta vez nadie tiene algo que cuestionarle ya que la ordenanza fue aprobada por mayoría.